sábado, 20 de octubre de 2012

Agus sobre: McLaren MP4-12C

La misma gente que arma los autos que Jenson Button y Lewis Hamilton corren en la F1, trae desde Surrey, Inglaterra, una máquina para pilotos hecha con tecnología de la máxima categoría y montones, pero montones de perfecta ingeniería.
El MP4-12C tiene en el medio, un V8 twin turbo de 3.8 lt, el cual produce 592 BHP (617 a partir de  Octubre del 2012). Acelera de 0 a 100 km/h en sólo 3.1 seg y llega a los 330 km/h. El V8 libera poco dióxido de carbono a la atmósfera al tener 2 turbos y un motor chico comparado con otros autos de las clase "superdeportivos". Se predice que todos los superautos de ahora en más seguirán esta plantilla en sus motores, debido a las regulaciones de emisiones. 
La carrocería esta hecha de fibra para minimizar peso y las grandes tomas de aire detrás de las puertas se encargan de recoger aire, el cual se dirige al radiador. El auto en sí no es feo en absoluto, en realidad es muy lindo, pero le falta ese factor "superdeportivo". A lo que me refiero es a que la mayoría de los coches de este tipo los diseña un chico de 6 años, luego la marca que produce el auto le borra las ametralladoras del techo, y finalmente se pone en producción. Lo que en realidad uno capta del MP4-12C es que fue diseñado por robots y computadoras, frías máquinas de metal sin alma ni pasión. 
Lo mismo pasa en el manejo en la pista. Es sin duda alguna un auto muy rápido y dinámico, pero uno no puede divertirse, ya que no está programado para eso. El agarre es grandioso, los frenos, fantasticos, la respuesta de la dirección se complementa con toda la tecnología de la Fórmula 1 y forma un auto preciso y a la vez, raudo. La suspensión es independiente es independiente en cada una de las 4 ruedas, lo que mejora la capacidad de doblar y la comodidad. Una de las más destacables tecnologías derivadas de la F1 es el llamado "brake steer", capacidad en la que la rueda trasera que va por adentro en la curva (es decir, más cerca de la cuerda) frena con tal de reducir en subviraje. 
El interior es diferente que en resto de los superdeportivos; es una exquisita unión de cuero, con una costura elegante, pero a la vez deportiva. Y, de hecho, así se podría llamar a la totalidad del interior: "elegante, pero a la vez deportivo". Todas las partes contribuyen a esa sensación, el volante, las perillas, los asientos y hasta las salidas de aire acondicionado. 
El precio son unos razonables U$D 240.000. Soy consciente de que es un gran número, pero si se lo pone en comparación con la cantidad y calidad de equipamiento y tecnología que se utilizó en este auto, es barato. El precio no dista mucho del de su máximo competidor, el 458 Italia.
Una de las mayores criticas que se le hicieron al McLaren es el no ser divertido y de no tener ese factor X que los superdeportivos deberían tener, pero yo creo que hacer eso es no entender el objetivo de este auto. Uno no criticaría a un karting de 120 km/h por no poder derrapar, de la misma manera que uno no criticaría a Megan Fox porque no cuenta chistes todo el tiempo.        

miércoles, 17 de octubre de 2012

Agus sobre: Lexus LFA

El LFA es el primer superdeportivo de la japonesa Lexus. Para los que no saben, Lexus es una marca comúnmente llamada el "Mercedes japonés", o también "la más aburrida del mundo". No porque sus autos sean malos, es más, tienen tan excelente ingeniería y armado, que de alguna manera pierden su alma. Así que cuando la marca anunció que produciría un deportivo, sonaba un poco raro. 
El LFA está equipado con un V10  de 4.8 lt ubicado en la zona medio-frontal, que produce 552 BHP, una velocidad máxima de 326 km/h y una aceleración de 0 a 100 en 3.6 segundos. La marca escogió un V10 por sobre un V8 (por la capacidad de llegar a más RPM del primero) y un V12 (ya que el 10 cilindros se mueve menos). Es tan rápido lo que tarda en llegar a el límite de revoluciones, que hubo que reemplazar el tacómetro análogo por uno digital, ya que la aguja no podía seguirle el ritmo al motor.
Como mencioné en pasadas reseñas, la máxima preocupación de los japoneses al construir la carrocería para un auto no es si termina siendo lindo o feo; es que sea lo más funcional dentro de lo posible en este mundo. De ahí, todas las tomas de aire y hendiduras que tiene el auto, y hasta se le moldearon los espejos laterales para enviar aire a las entradas detrás. También, se buscó maximizar el efecto suelo lo más posible. La matemática fue obviamente efectiva en cuanto al rendimiento, pero no se erró demasiado en cuanto a la belleza. De hecho, lo considero un auto lindo, en otro sentido que el clásico "Italia", pero muy lindo a fin de cuentas. 
En el interior choca una variedad de materiales. Desde fibra de carbono hasta alcantara, pasando por cuero y metal se pueden encontrar dentro del LFA. Hecho a medida, el interior  se siente deportivo, aunque al mismo tiempo cómodo. Los relojes son digitales, con números que aparecen del costado y se agrandan, colores que cambian y submenús que se deslizan a la vista; dándole un aspecto de PlayStation que personalmente me encanta.
La velocidad está impresa desde que uno empieza hasta que termina con el auto, aunque hay muchos que critican la caja de cambios. No se puede decir que el LFA es un auto fácil de manejar, aunque si logras el manejo perfecto, te bajas riendo. Todo el auto, al haber sido hecho pensando en la F1, logra muy buen agarre en las curvas, dado que todo el peso se buscó ponerlo lo más bajo y en el centro posible, el efecto suelo está muy bien logrado y los frenos son fantásticos. También se ofrece una variante especialmente ajustada para el circuito, llamada "Nürburgring package", que ofrece 10 BHP más, cambios más rápidos, suspensión más dura y ajustable, estabilizadores a los costados del parachoques delantero y un alerón fijo. Este paquete ofrece  mayor velocidad, estabilidad y control. 
El precio del Lexus es de U$D 375.000 (el Nürburgring Package cuesta U$D 445.000, convirtiéndolo el auto japonés para calle más rápido de la historia). Es muchísimo más caro que cualquier auto en su clase, doblando el precio de la Ferrari 458 Italia, de impresionante rendimiento y del Lamborghini Gallardo Superleggera, también grandioso. Y hasta llega a  casi triplicar el precio del único Aston Martin de 4 puertas, el Rapide. Es verdad que se pueden encontrar otros superdeportivos con el mismo excelente manejo y desempeño, pero c criticarlo por eso es no entender nada. El LFA se ve y suena como ninguna otra cosa en la calle, por lo que al llevarlo a las 9.000 RPM te das cuenta que valió cada centavo.    

martes, 16 de octubre de 2012

Agus sobre: Mercedes Benz SL65 AMG Black Series

El "Black Series" nació como una versión de alto rendimiento del SL65 AMG (cuyo rendimiento, por lo cierto, ya es suficientemente alto para mi). Con el objetivo de maximizar el desempeño, se ampliaron los turbos y se le redujo una gran cantidad de peso. A pesar de estos cambios, el fantástico diseño del auto se mantuvo.
El motor es un V12 twin turbo de 6.0 lt que libera 661 BHP. Tarda sólo 3.8 segundos en acelerar de 0 a 100 km/h. Con el objetivo de proteger a otros automovilistas y al ambiente, se le limitó la velocidad máxima. A nada menos que 320 km/h. Y es perceptible que no se toma mucho tiempo en llegar a esa velocidad, dadas las enormes cantidades de empuje y aceleración que el SL65 despide.
El diseño del Black es el mismo que el del SL63 en todas sus formas (AMG, Cabrio, etc.), pero más bajo y con un ensanchamiento de la carrocería que te dice 2 cosas: "soy más rápido de lo que piensas" y "te voy a patear en la cara". Más allá de la amenaza, es fantástico. Conquistan la mirada esas características de auto de carreras. Creo yo que es uno de los autos más lindos de la década pasada, teniendo como factores determinantes la brutalidad y el enojo así como también la velocidad que refleja.
Al manejarlo, el Black subvira (no dobla), pero bajo las adecuadas manos posee un fantástico control, y se dirige donde uno quiere. También tiene la capacidad, dada la magnífica aceleración, de hacer largos tramos de rectas durar muy poco tiempo, rajando el piso con el pie derecho pegado al suelo. Es más fácil de manejar a altas velocidades que cualquiera de todos sus rivales de la franja de 320 km/h, y también es más divertido. Se libera su verdadero poder en el circuito, ya que en la calle es inútil y sólo debería transitar por ésta en el camino a la pista. 
En cuanto al interior; no se compara a aquellas cabinas de los autos "high performance", con su austeridad y su eterna búsqueda por  reducir peso. En cambio, es un interior muy bien equipado, con GPS, compatibilidad con iPod y hasta caja automática (todas cosas que yo considero innecesarias en un auto que se debería utilizar en la pista nada más). El mayor problema es el confort. Los asientos son fibra de carbono, lo que combinado con las ruedas de perfil bajo y la durísima suspensión hacen un viaje capaz de partirte la columna en 7, pero de nuevo, sólo se debería dedicar al Black Series a la pista de carreras. 
Por último, otro problema. La etiqueta de precio. En el momento en que el SL65 AMG Black se lanzó, su competidor directo era el 599 GTB Fiorano. El problema, es que el precio del italiano era de sólo U$D 20.000 más que el del alemán. Por lo que la elección era obvia, dada la gran historia y prestigio de la marca del cavallino. El elevadísimo precio del Mercedes es francamente injustificable, ya que es un muy buen auto y también muy hermoso, pero no para U$D 300.000 (aprox.).           
      

sábado, 6 de octubre de 2012

Agus sobre: Spyker C8

Versión del C8, llamada C8 Double 12

Spyker es una marca holandesa fundada en 1880 la cual se dedicaba a la producción de autos y aviones. En 1926 esta empresa quebró, pero en 1999 se compraron los derechos legales del nombre de la marca, aunque se dedicaría sólo a los autos. El más famoso de estos autos es el C8 del 2000.
El motor procede de Audi, un V8 4.2 lt  que produce 400 BHP. Acelera de 0 a 100 km/h en 4.4 segundos y la velocidad máxima es de 300 km/h.
La carrocería busca, principalmente, lucir genial. Las dos prioridades fueron la belleza y la funcionalidad (como en todo superdeportivo), pero se le dio mayor relevancia a la primera (cuidado, no estoy diciendo que la aerodinamia sea mala, ni que el atractivo maten al desempeño). Todos los detalles de este auto están puestos para que el Spyker resalte entre la masa. Definitivamente, cuando veas uno de éstos en la calle (si tienes suficiente suerte) tu cabeza se va a mover al compás de su andar. Todas las piezas cromadas, las tomas de aire por todas partes y la gran trompa de pez buscan, únicamente, dejarte boquiabierto. Ciertas versiones del C8, como el Double 12 de la foto, traen los remaches a la vista, lo que es un agradable detalle así como también, un reflejo del pasado aeronáutico de la marca holandesa.
El interior tiene una clara inspiración vintage; presenta dos materiales: cuero y metal cromado. Los relojes están realizados con el simple objetivo de parecer antiguos; el volante es un circulo de cuero con una cruz de metal, y en el centro, el dibujo de una corneta para marcar dónde está la bocina. Se puede ver cómo la palanca de cambios mueve un fierro (el cual se dirige a la transmisión detrás de los asientos), ya que éste mecanismo esta a simple vista. Todos estos detalles, le brindan al interior del C8 una sensación de antigüedad. Pero no aquella antigüedad oxidada y cubierta de polvo, como un calentador de agua viejo, sino una digna de un viejo tocadiscos: sigue siendo algo viejo, pero aún así es sumamente elegante.
El Spyker C8 no es un mal superdeportivo, pero de alguna manera uno siente que ese no es su propósito. Al ver el interior y el exterior, uno se da cuenta que el auto, aunque pueda, no quiere ir rápido y de costado, como si su conductor se estuviera prendiendo fuego. Quiere ir a una velocidad madura, robando todas las miradas que pueda. Deja de ser sólo un gran auto para convertirse, también, en un grito de la moda, de la elegancia.           

sábado, 22 de septiembre de 2012

Agus sobre: Nissan GT-R

Sorprendió en el 2011 en Nürburgring, concretando un tiempo de 7:24, más rápido que el Maserati MC12, el Porsche Carrera GT y el  Koenigsegg CCX. Sin el nombre Skyline, pero sí con la herencia de perfección en las curvas, el GT-R es superior a muchos de los superdeportivos que doblan su precio.
El motor del GT-R es un V6 twin turbo de 3.8 lt. La potencia es un estimado de 520 BHP, ya que al ser hecho a mano, puede variar. Acelera de 0 a 100 en 3.8 seg, aunque muchos pudieron hacerlo en casi 1 segundo menos. La velocidad máxima es de 311 km/h aunque, también, puede variar. 
Aunque la velocidad en línea recta sea impresionante en este auto, no es para lo que fue concebido. En realidad, fue concebido para doblar lo mejor posible, lo que se logró a partir de tracción 4x4, ruedas lo más anchas posible y una impresionante suspensión activa, la cual se actualiza constantemente para coincidir con el objetivo. Es tan brutal cómo toma las curvas, que se debió llenar las ruedas con nitrógeno porque el aire normal era muy inestable y se necesitó añadir una pieza a las llantas para que los neumáticos no se salgan.
La matemática japonesa que nunca falla, le brindó al GT-R el estilo de la carrocería. Ciertamente no es ninguna reina de belleza, pero la geometría es perfecta. Cada pieza, por simple que parezca, cumple una función. Todas las líneas están hechas de manera tal que el aire fluya hacia el gran alerón en la parte trasera. 
Todo eso es sorprendente, considerando que es un auto cómodo. Uno puede, simplemente sentarse en él y completar un viaje sin tener que dejar la columna vertebral en el camino. Tiene dos asientos traseros, en el que entran humanos tamaño promedio. Tiene un baúl que tranquilamente puede cargar parte de tu equipaje. Todo el interior esta lleno de pequeñas chucherías electrónicas, como contador de Fuerzas G y millones de otras cosas incomprensibles para cualquiera. 
Para la nueva versión del 2013, el precio es de U$D 97.000. Eso es el doble que el del Mitsubishi Lancer Evo X, pero todo esa cantidad de plata extra es justificada; el GT-R es mucho mejor que el Evo.
El Nissan GT-R cuenta con todas las condiciones para ser uno de los mejores autos que el mundo haya construido. Es verdaderamente una de las joyitas para cualquier conductor deportivo.   

jueves, 20 de septiembre de 2012

Agus sobre: Peugeot RCZ

El objetivo de Peugeot era hacer una coupé deportiva que presente  competitividad en el segmento, junto con autos como el Audi TT o el Volkswagen Scirocco. Con esta meta, debieron mostrarse fieles al prototipo que, a pesar de no ser muy surrealista, era hermoso.
El motor es completamente nuevo, un 4 en línea de 1.6 lt. turbo comprimido. Éste produce 200 BHP, con transmisión manual, acelera de 0 a 100 en 7.6 seg y su velocidad  máxima es de 235 km/h. Es importante destacar que cuando uno va tranquilo, el motor actúa como un 1.6 normal, pero cuando realmente se lo "pisa", el sonido explica por qué hay un león en la trompa. Es realmente uno de los mejores sonidos que haya salido de un Peugeot en los últimos años.
Dentro del RCZ, el sentimiento de deportividad continua con un tablero instrumental lleno de diales con luces y cromo. Las salidas de aire acondicionado también vienen con detalles plateados y todo el resto del tablero está cubierto por cuero. Al encender el coche, una pantalla sale de arriba del reloj y las salidas de aire que se encuentran en el medio del auto. Todos los botones y artilugios parecen de gran calidad (extraño para un auto francés). Una de las pocas críticas que le puedo hacer al RCZ es que al sentarme, por alguna razón me siento en un 206. A pesar de preciarse de ser una coupé 2+2, los ocupantes de los asientos de atrás deben perder sus extremidades antes de ingresar al coche.
El diseño es responsabilidad de las mismas tripas de Peugeot, a diferencia de las anteriores coupé deportivas de la marca que fueron encomendadas a agencias de diseño. El prototipo tuvo excelentes críticas, razón por la que la marca francesa decidió apegarse a éste lo más posible, con gran éxito. Se mantuvo el techo de doble burbuja de vidrio y las líneas musculosas que lo hacen tan atractivo a primera vista. Se planea la versión para el 2013, la cual busca contener el alma de la versión anterior pero con un poco de la nueva corriente de diseño (lo cual, para mí, no le favorece en nada).
El precio ronda los U$D 40.000, lo que lo hace más barato que su competidor, el Volkswagen Scirocco. Pero claro, éste es mejor para manejar, es más potente, la respuesta de la dirección es superior, la caja se siente más deportiva. Es decir que por un poco más de dinero, uno se estaría llevando a su casa otro tipo de auto, más deportivo y con ingeniería alemana.
El RCZ es de lo mejor que vimos de Peugeot en las últimas décadas y también de lo más lindo. Por eso, una certera descripción para el RCZ es: RCZ. Un pequeño paso para la humanidad, un gran paso para Peugeot.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Agus sobre: Rolls-Royce Phantom

Modelo sedán de 4 puertas del 2003.
Una muestra de la elegancia Inglesa y un claro símbolo de un alto estatus social es el Rolls-Royce. Los autos que llevan esa doble R en el frente exceden la función de auto para convertirse en puro lujo y, así, demostrar que el dueño la junta con pala. 
Este específico modelo, el Phantom, es propulsado por un V12 de 6 lt y 3/4 (es decir 6.75 lt) que produce 453 BHP. Este acelera de 0 a 100 en 5.8 seg (el coupé) y 6.2 (el sedán). ¿Velocidad máxima? 240 km/h para el sedán y 250 para la coupé. Los datos oficiales de Rolls-Royce dicen que la aceleración y la velocidad máxima son "suficientes". Y hay que reconocerles a los ingleses que tienen un punto, ya que lo más importante es el confort y el lujo, y no la velocidad. Las cifras reales, por su parte, no corresponden a un monstruoso V12 como el que el Phantom posee. Pero claro, todo tiene sentido cuando uno se entera de que el Rolls pesa 2.670 kg. 
El Phantom, en mi opinión pertenece al grupo de autos que son manejados por ese tipo de personas que mata tiernos pandas bebé para hacerse pantuflas. Ese tipo de gente que, si no lo aplauden al entrar a una habitación se va enojado, seguido por sus igualmente enojados séquitos. Para lo único que el Phantom sirve, y lo digo con la mayor sinceridad en mi corazón, es para ostentar. Para presumir que uno se cree mejor que los demás sólo por tener más plata.
El diseño es muy "cuadrado", muy conservador, muy sobrio. Lo único que rescato son las puertas suicidas, que son geniales hasta en un Ford Ka. La parrilla parece que se la robaron a una locomotora y  las llantas son almas gemelas para P.Diddy. Todo eso, aparte del hecho de que mide casi 120 cuadras de largo. Pero, es lógico que sea así, ya que Rolls representa puramente la sobriedad inglesa. 
Pero hay algo que es hermoso y, por lejos, lo mejor. Uno se sube al Phantom y encuentra cuero de calidad premium. El confort que se vive allí dentro es comparable a estar acostado en un campo de margaritas mientras colibríes peinan suavemente tu cabello y un conejo blanco te masajea los pies. El tablero está hecho de madera de la vieja escuela, pero claro que eso no importa, ya que uno no es el que maneja dentro de un Rolls-Royce. El dueño, dentro del coche sonríe mientras cuenta sus millones de dólares. Mitad culpa de los deliciosos asientos, mitad culpa de la suspensión, la cual es lo único sobre un Citroen Berlingo (si, eso fue un cumplido, uno tremendo).     
El Rolls-Royce Phantom no es el auto perfecto. Ciertamente preferiría miles de otros autos antes del Phantom, por una infinita cantidad de características: el precio (más de U$D 405.000), el consumo, el hecho de que todos piensen (o sepan) que sos un millonario o el que sea inevitable que si manejas este coche en Sudamérica, inevitablemente te robarán. Pero la comodidad y el habitat que hay allí dentro, es casi la perfección.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Agus sobre: Porsche Carrera GT

Entre 2004 y 2007, Porsche produjo uno de sus mejores y más impresionantes: el Porsche Carrera GT. En éste, la marca de Stuttgart salió del molde del 911 para dar lugar a algo mucho más serio. 
Motorizado por un V10 de 5.7 lt, el Carrera produce la impresionante cantidad de 612 BHP. Irá de 0 a 100 en 3.9 seg en el camino a la velocidad máxima de 330 km/h. Lo interesante del motor es que el embrague está compuesto por cerámica, característica que le permite al completo motor ubicarse más cerca del piso, bajando el centro de gravedad, tal como un auto de carreras. 
El Carrera GT es legítimamente un auto nacido en las pistas, el cual ha sido habilitado para poder circular por las calles. En el diseño de la carrocería se tomó en cuenta la alta necesidad de fuerza peso del aire en las pistas y se buscó, a todo costo, reducir el coeficiente de arrastre. Pero no sólo se logró optimizar la aerodinamia, ya que de alguna manera toda esta búsqueda por la perfecta geometría han hecho del Carrera GT el Porsche más lindo de la historia. 
Una severa dieta pasó por el interior, en el que las partes de fibra de carbono y magnesio resaltan. Los asientos, de kevlar, pesan la mitad de lo que deberían pese a la cubierta de cuero. El techo es una pieza sólida de fibra de carbono desmontable.
El sonido que los escapes del Carrera emiten se puede comparar al de un coche de F1, aunque más grave al tener más cilindrada y menos RPM.
Gracias a todas las mejoras  en la aerodinamia y la distribución de peso, el manejo del Carrera GT es excepcional. De hecho, al Porsche se lo comparó con la Ferrari Enzo. La Ferrari tiene más BHP, pero el Carrera GT dobla mejor. La única crítica que se puede hacer, es que el Carrera es sobrevirante si se sale de una curva usando toda la potencia, por lo que sólo experimentados conductores sabrán como dominar esta bestia.  
¿El precio? En el 2004, U$D 440.000. Se puede discutir; para algunos es mucho dinero en un auto, para otros, la perfección no tiene precio. Lo cierto es que los niveles de tecnología y ingeniería que el Porsche tiene es excelente. 
En resumen, el Carrera GT es uno de los mejores deportivos del Siglo XXI (por lo menos lo que va de éste). Sólo eso.