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miércoles, 9 de agosto de 2017

Jeep Renegade: las claves del éxito.

La introducción de Jeep, la marca que inventó el todo terreno, al segmento de los vehículos utlitarios deportivos (o SUV, como nos gusta llamarlos a la mayoría) fue con un pisotón. Y no por la calidad ni tamaño del vehículo en sí, sino por el éxito masivo en ventas que tuvo la Renegade: 2.746 unidades en el año 2016 (para ponerlo en perspectiva, eso es más que lo que consiguieron el Nissan March o el Renault Kangoo). Pero, para comprender todos los aspectos de la nueva sensación de la marca americana, debemos adentrarnos en todos los detalles de este SUV.
En el mercado Argentino, la Renegade se vende en dos motorizaciones: la primera posee 4 cilindros en línea, con una cilindrada de 1.8 lt. que produce 130 CV y 182 Nm de torque, conectada a una transmisión manual de 5 velocidades o una automática de 6, que a su vez traccionan las ruedas delanteras. El motor que equipa la versión tope de gama es nuevamente un 4 en línea, pero esta vez de 2.4 lt. que produce 190 CV y 232 Nm de torque. Esta versión posee una caja manual de 9 velocidades (más sobre eso luego) y tracción en las cuatro ruedas. Aunque las cifras de velocidad máxima y tiempo de aceleración son casi irrelevantes en un vehículo de estas características, vale mencionarlas: entre 175 y 185 km/h y alrededor de 12 seg. es el tiempo necesario para llegar a 100 km/h. 
En cuanto al manejo, se advierte casi inmediatamente que el peso es alto en comparación a la fuerza del motor, especialmente en el modelo de entrada. La transmisión que equipa esta gama posee una buena respuesta, que se ve frustrada ante la masa que ha de mover. En el tope de gama, por su parte, el problema de la reacción se ve levemente apaciguado, aunque la caja de 9 velocidades frustra la experiencia de manejo. A pesar de tener un cambio para cada tipo de terreno y situación, los ratios están un tanto "desafinados" y los cambios ocurren demasiado pronto, con una delicadeza que varía entre la suavidad de la seda y un concierto de Metallica. Sin embargo, cabe aclarar que el usual roll que aqueja a las SUV resulta sorprendentemente solucionado por una muy buena combinación entre rigidez estructural, dirección lineal y una muy satisfactoria suspensión.
Por fuera, la Renegade moderniza el aspecto de las cuadradas Jeep del pasado, tomando lo mejor de un aspecto retro para el mercado actual. Se destacan los anchos arcos de las ruedas, el frente con faros redondos y las 7 líneas verticales en la parrilla. Desde mi punto de vista, el Renegade es un auto de buenas proporciones, especialmente cuando se lo compara con el resto de coches que ofrece este segmento. Dicho eso, siguen sin gustarme las dimensiones que obliga el segmento, obligando a los diseñadores a poner una carrocería que recuerde a una camioneta en el chasis de un auto pequeño. En este caso, gracias a la FCA (Fiat Chrysler Automobiles), el Renegade se basa en el 500X, que a su vez se basa en el Fiat Punto. 
Por dentro, sorprende la calidad de los materiales y texturas para un auto americano (que en verdad está basado en un auto italiano). Los plásticos no dejan de ser plásticos, pero al menos se les otorgó una más que decente terminación en lugar de los paneles huecos que ofrecen la Duster o el C3 Aircross. Se destaca el confort que ofrece el Renegade desde su más bajo precio, incluyendo artefactos como control de velocidad crucero, pantalla con GPS y sensores de estacionamiento con cámara, que no suelen ser incluidos en modelos base. La versión tope de gama incluye tapizados de cuero y control de temperatura bi-zona, como los artefactos más destacados.
Donde se luce más el precio extra que uno paga por el tope de gama, es cuando se lo lleva fuera del asfalto, a caminos de grava o barro. Mientras que el Renegade 1.8 se defiende muy bien dadas las especificaciones, el 4x4 es un offroader propiamente dicho. El 4x4 no lucha ante condiciones que ponen en apuros al modelo más barato. Sin embargo, no tiene sentido pagar el precio extra (y la gasolina extra) si no se lo va a utilizar como un vehículo 4x4 gran parte del tiempo, dado las buenas aptitudes que tiene el modelo de entrada.
El precio actual en Argentina es de unos U$D 25.000 para el base, U$D 28.000 para el 1.8 con extra opcionales y U$D 43.000 para la versión Longitude, el tope de gama. Esto puede parecer un excesivo precio, pero comparado con autos como la Ford Ecosport Kinetic (alrededor de U$D 20.000) y la Kia Sportage (U$D 43.000) no surge como un mal precio, especialmente considerando la calidad tanto interior como exterior. 
En conclusión e intentando dejar de lado mis prejuicios, la Jeep Renegade no aparenta ser una mala opción en el mercado local. Un buen precio competitivo, calidad que no tiene nada que envidiar a lo que marcas japonesas tienen para ofrecer y un aspecto carismático y adorable lo convierten en un favorito entre los que están en el mercado por un SUV de gama media/media-alta. Sin embargo y siendo un poco más subjetivo, no me parece necesario el gasto extra para un vehículo que cumple casi todas las mismas funciones que un sedán, por un precio más abultado. A fin de cuentas, queda librado a la decisión del conductor.

jueves, 28 de febrero de 2013

Agus sobre: Volkswagen Tiguan

La Tiguan es la SUV crossover mediana que la automotriz alemana vende en la actualidad. Producida desde el año 2007 y nombrada en honor a la combinación entre los dialectos alemanes para tigre e iguana, esta Volkswagen logró un gran éxito en mercados como los de Estados Unidos, Europa, China y Australia. 
En el mercado Argentino, VW (Volkswagen) vende la Tiguan en cuatro versiones diferentes: Sport & Style, Exclusive, Elegance y Premium. 
Ubicado al frente, el propulsor es un 4 en línea de 2.0 L el cual se ofrece tanto naftero como diésel (a diferencia de la mayoría de los demás autos, en el VW todas las versiones utilizan los mismos motores). El naftero produce 200 HP (203 CV) y es capaz de llegar a 210 km/h así como de ir de 0 a 100 en 8.3 segundos. El diesel, en cambio, produce 140 HP (142 CV), llega sólo a los 182 km/h y viaja de 0 a 100 en 10.7 segundos. Como compensación, éste último reduce el consumo desde 11.2 km/L (naftero) hasta 13.3 km/L.
El motor diésel equipa una transmisión automática de 6 velocidades, y el naftero utiliza una caja manual con la misma cantidad de cambios. En todas las versiones la tracción es 4x4 (4motion).
En el exterior, la Tiguan tiene un aspecto muy pacífico y placentero. El mayor esfuerzo se puso en el frente, y así se convierte en la parte que más llama la atención. La trompa ciertamente es lo más atractivo, con las luces integradas a la parrilla y la línea del capot que da forma a los faros. Los laterales y la cola mantienen un aire de elegancia, aunque también se destacan algunas características propias de un crossover.
Por dentro, la Tiguan es un muy lindo lugar dónde estar. Todo el tablero y la consola están hechos de un plástico de gran calidad que, sumados a los asientos de cuero (que equipan los modelos Exclusive en adelante) dan como resultado un agradable ambiente. El equipamiento interior es simplemente grandioso: computadora con pantalla LCD multifunción a color, butacas deportivas, control crucero y radio touchscreen de ocho parlantes son algunos de los artefactos que vienen de serie desde la versión más barata (Sport & Style). A medida que el precio sube, también lo hace el equipamiento (aunque a decir verdad ya es bastante completo), incluyendo GPS opcional en el modelo Elegance y finalmente añadido de serie en el modelo Premium. 
En el test de seguridad Euro NCAP logró cinco estrellas, aunque no extraña conociendo su equipamiento para la protección de los pasajeros. ABS, sensores de estacionamiento, detector de fatiga, control de estabilidad ESP, airbag para conductor y acompañante e indicador de presión de los neumáticos se destacan en la enorme lista de artefactos de seguridad; todos desde el modelo base. Lo único que me pareció raro es el hecho que no se hayan equipado más airbags que los dos del frente, pero aún así, no deja de ser excelente.
El precio empieza en los $ (argentinos) 260.000 la versión Sport & Style naftera, y llega a su punto máximo con la diésel Premium, a un valor de $ 361.000; pasando por $ 345.000 de la Exclusive diésel y $ 318.000 de la Premium naftera. En ese rango de precios y categoría, el único competidor del mercado es el Audi Q5 en sus modelos más baratos.
En conclusión, el Tiguan es otra de las SUV lujosas que se venden en nuestro mercado, a un alto precio. Tan alto, de hecho, que no la vas a ver muy seguido.  

lunes, 18 de febrero de 2013

Agus sobre: Ford Kuga

Desde 2008, Ford vende dos modelos diferentes de SUV medianas en tres partes diferentes del globo. Una de ellas es la Ford Escape, vendida sólo en los Estados Unidos. La otra, y la que más nos interesa hoy, es la Kuga; vendida en Europa y algunos países de Sudamérica, entre los que se encuentra la Argentina. 
En el mercado nacional se venden sólo dos variantes de la Kuga: la Trend y la Titanium. Ambas poseen el mismo motor Duratec I-5 naftero, con cinco cilindros en línea, 2.5 L y 197 HP (200 CV). La única diferencia es la transmisión (4x4 en ambas versiones), ya que la opción Trend equipa una caja manual de seis velocidades, mientras que la Titanium usa una automática secuencial de cinco velocidades. De ahí, la diferencia en las cifras de desempeño: la primera, llega a los 208 km/h y de 0 a 100 en 8.8 segundos. La última, en cambio, llega a 205 km/h y de 0 a 100 en 10.6 segundos. Básicamente, lo que se puede entender es que al comprar la Titamium, se gana la comodidad de una transmisión automática pero se pierde, además de un poco de velocidad, esa agradable sensación de poner los cambios. 
El diseño es lo que primero te llama del Kuga. Con características de la primera etapa del Kinetic Design de la marca del óvalo, esta SUV posee cada uno de los pequeños detalles que al final hacen la diferencia. Claros ejemplos son las ópticas traseras y delanteras, la pequeña branquia lateral y las líneas en el capó. Las líneas laterales son musculosas y deportivas, pero a la vez elegantes. Es verdad que es bastante normal y conservador; no tiene nada innovador o arriesgado; pero a mí, personalmente no me importa. Me parece otra de las competidoras en el título de la SUV más linda ofrecida en el mercado argentino.
El interior sigue la misma línea de la carrocería, permaneciendo bastante sobrio pero elegante. No hay nada que se pueda resaltar por ser más interesante, ya que todo es muy lindo, pero no impacta en el alma como los interiores de otros coches. Dentro de la Kuga, se pueden encontrar tapizados de cuero, dirección personalizada con opciones "normal", "confort" y "deportiva", climatizador regulable (el cual permite elegir una temperatura para el conductor y otra para el acompañante) y un techo panorámico, entre otras cosas. El tablero instrumental posee velocímetro, cuentarrevoluciones, medidor de temperatura y de gasolina, ademas de una pequeña pantalla LED que mide la economía y el kilometraje. La consola central es de plástico imitación metal, con controles de radio, aire acondicionado y llamadas inalámbricas.
Los precios en Argentina comienzan en los $ 240.000 (algo así como U$D 48.000) y llegan hasta los $ 280.000 (U$D 56.000), siempre dependiendo en los opcionales. ¿La competencia? Los principales enemigos de la Kuga en el mercado son: la Honda CR-V, la Kia Sportage, la Toyota RAV4 y la Volkswagen Tiguan. Sinceramente, conociendo el historial de fiabilidad de las marcas coreanas y japonesas, yo compraría una Honda, Toyota o una Kia. 
Otra razón para no comprar la Kuga (por lo menos, no ahora mismo) es el facelift que se presentó en el Salón de Detroit. Posiblemente, esta actualización del modelo sea presentada para la Argentina en el Salón de Buenos Aires, y comercializada a fines del 2013.
Para terminar, podemos decir que la SUV mediana de Ford es una gran camioneta prácticamente en todo sentido. Un estilo muy atractivo, un interior totalmente orientado a la comodidad, seguridad de clase A y un muy buen motor. Pero tiene una pequeña desventaja: sus competidores tienen todas estas características, y además, el sello de confianza de las marcas productoras.

jueves, 14 de febrero de 2013

Agus sobre: Kia Sorento

La Kia Sorento 2011 es la segunda generación del modelo de la marca coreana. Cada vez más alejado de la figura convencional de una 4x4 y más parecido a una SUV, la nueva generación es un avance en el exterior y en el interior con respecto a la versión anterior. 
En el mercado argentino se comercializan dos versiones de cuatro cilindros en línea. Una naftera, de 2.4 L y 174 HP (176 CV); y una diesel de 2.2 L y 197 HP (200 CV).Con la primera motorización, acelera de 0 a 100 en 10.7 segundos y llega a los 190 km/h. Con la segunda tiene la misma velocidad máxima, pero tarda un segundo menos en llegar a los 100 km/h. La transmisión es de seis velocidades automática en ambas versiones con tracción en las cuatro ruedas. 
En el exterior, la Sorento es absolutamente perfecta. Utiliza el mismo estilo que el Kia Picanto, pero aplicado a una camioneta más grande. Desde mi punto de vista personal, es uno de los vehículos más lindos que se venden actualmente en el mercado argentino. Tiene ese factor "X" que le da actitud y seriedad. Muchos la critican por el hecho de ser muy grande y muy "estadounidense"; pero yo creo que eso forma parte de la personalidad de la misma camioneta (recordemos que es el "hermano mayor" la Kia Sportage, lo que lo convierte en el vehículo más grande que comercializa Kia).
Al ingresar a la Sorento, automáticamente se percibe un aire de calidad. Simple y pura calidad de construcción surcoreana. Encima de eso, el equipamiento es muy completo: todo, desde levantavidrios en las cuatro puertas hasta control crucero vienen de estándar hasta en la versión más barata, pasando por entradas USB y iPod, climatizador electrónico dual y más. Modelos más caros también incluyen techo panorámico, butacas de cuero y botón de encendido. Un punto en contra es la falta de un sistema de GPS, que yo pensé no iba a faltar. No está de más decir que la Sorento posee siete plazas, y suficiente espacio para la misma cantidad de personas de tamaño regular. 
Donde verdaderamente se destaca esta SUV es en el equipamiento de seguridad. Trae de estándar frenos ABS, airbags de conductor, pasajero y de cortina, control de estabilidad para 4x4 (funciona en cuesta arriba y abajo) y un sensor que mide la luminosidad exterior y decide si es conveniente prender o no las luces (sensor crepuscular). Pero todos estos dispositivos suben mucho el precio del auto, por lo que el aire acondicionado es opcional en cuatro de las cinco versiones ofrecidas. Si a mí me preguntan, esto me parece perfecto, ya que prefiero mi seguridad y la de mis pasajeros, antes que la posibilidad que ellos estén más fresquitos.
En el andar, la Sorento puede llegar a ser un poco dura tomando en cuenta el estado de las calles argentinas, ya que la suspensión está puesta a punto pensando en los caminos europeos. Pero a velocidades de autopista y ruta, la camioneta se ve totalmente aislada de ruidos del viento y del suelo. También se destaca su dirección, de rápida respuesta y bastante comunicativa; casi rozando lo deportivo.
Muchos usuarios criticaron la fiabilidad de la caja de cambios, ya que en muchos casos dejó de funcionar a los 25.000 Km. En otros casos, ésta comenzó a perder aceite. 
Los precios van desde U$D 56.000 (2.4 L Full) hasta U$D 72.000 (2.2 L CRDi Premium). En ese rango de precios y categoría no se presenta mucha competencia. La SUV más cercana es la Hyundai Santa Fe; por menos dinero se pueden conseguir la Hyundai Tucson, la Ford Kuga, la Renault Koleos o la Dodge Journey. A un precio más elevado se encuentran la Volkswagen Tiguan, BMW X3 o Audi Q5. 
A principios del 2012 se presentó un restyling de la Sorento, con los mismos motores pero más potencia, nuevo interior y cambios en la carcasa. A la Argentina puede llegar en la segunda mitad del 2013, quizás con el motor V6.
La Kia Sorento es una de las mejores SUV que se venden en el mercado argentino y en todo el mundo por su diseño, motores, calidad interior y excelente sistema de seguridad. El precio puede parecer elevado, pero no miento cuando digo que vale cada centavo. Pero yo elegiría esperar a la nueva versión.

viernes, 8 de febrero de 2013

Agus sobre: Hyundai Tucson

La nueva generación de la Hyundai Tucson fue presentada en 2009 con cambios tanto en el diseño, como en las motorizaciones; apuntando a carrocerías más atractivas y a motores más económicos. Todo esto, desde ya, sumado al confort y calidad heredados de la generación anterior.
La Tucson es propulsada por un motor naftero de 2.0 L y 166 HP (168 CV). Llega a una velocidad máxima de 182 km/h y es capaz de recorrer 11.7 kilómetros con sólo un litro de gasolina. 
Otra motorización es la 2.0 L Diesel, con 184 HP (186 CV), que cumple 15.4 Km/L y acelera de 0 a 100 en 9 segundos. Éste es uno de los motores Diesel más potentes que se ofrecen en cualquier auto del mercado argentino. O que se ofrecían, ya que gracias al impuesto exigido a los coches con motores a gasoil, los precios se elevaron tanto que la marca decidió detener la importación.
La transmisión puede ser manual de cinco velocidades, o automática de seis y se puede elegir entre tracción en las cuatro ruedas, o sólo en las delanteras.
Al ingresar a esta SUV, se percibe un aire de buena calidad y de comodidad. Los mandos de la consola central son fáciles de operar y nada confusos, a diferencia de los de muchas SUV actuales. La combinación de los plásticos negro y plateado es muy elegante, así como también lo son las salidas del aire acondicionado, paneles de puerta y butacas. El tablero electrónico es bastante deportivo, con grandes marcos en el velocímetro y cuentarrevoluciones que saltan a la vista. Al mismo tiempo, estos dos diales son de gran tamaño y fácil lectura. El volante se compone de la misma combinación de plásticos y posee ¡13 botones! para ser operados por el conductor. Y de allí sale la única crítica que tengo sobre el interior: demasiados botones para el piloto. Además de los 13 en el timón, hay unos más en el apoya-brazos que controlan las ventanillas de todo el coche y los espejos retrovisores, entre otros. Yo creo que algunos de esos botones son innecesarios, y que el conductor debería concentrarse más en el camino y menos en el techo solar.
Cabe aclarar que gracias a una excelente combinación de mullidos asientos y muy cómoda suspensión, el viaje arriba de la Tucson se hace totalmente placentero; una buena característica considerando el estado de las calles argentinas. Este factor de comodidad es cada vez más común ver en los más nuevos modelos de Hyundai dedicados a transportar varios pasajeros.   
Esta SUV sigue la corriente de diseño que se encuentra en los últimos Hyundai, como el Veloster, el Genesis y el Sonata. Este estilo se basa en líneas cortantes y llamativas, con un toque de velocidad. La Tucson combina estos factores con la altura característica de una camioneta, lo que la hace parecer un poco rara. Sí, ese estilo se ve bien en los coches antes mencionados, pero eso se debe sólo a que están más cerca del suelo y así, son más aptos para diseños deportivos. Si a mí me preguntan, no soy un gran fanático de esta corriente de estilo de Hyundai, y mucho menos adaptado a la SUV. Hyundai lo promociona como "inconfundible a primera vista". Pero no lleva más de dos segundos pensar que no dicen "este auto es bonito". Michael Jackson antes de morir era inconfundible, pero no era precisamente guapo.  Considero a la Hyundai un tremendo avance a la generación anterior, pero creo que le falta un gran camino para ser llamado un auto "lindo". 
En conclusión, se puede decir que la Tucson es un fantástico auto en lo que respecta a calidad, confort de marcha, seguridad, tecnología, calidad interior y motorización. Pero definitivamente no es el auto que yo compraría si estoy en búsqueda de un auto atractivo. Digamos que hace todo bien, pero no es exactamente el auto en el que iría a buscar a una supermodelo.

domingo, 20 de enero de 2013

Agus sobre: Nueva Ford EcoSport

Uno de los productos más esperados de la marca del óvalo por el público latinoamericano es, definitivamente, la nueva EcoSport. Y desde ya promete mucho desde el nombre, gracias a la herencia de la exitosa EcoSport primera generación, de la que se vendieron más de 700.000 unidades. Pero ¿qué tiene este modelo que Ford promete va a ser más exitoso que su predecesor? 
Las versiones que se comercializan en nuestro mercado equipan motores 4 en línea de 1.6 y 2.0 litros, con 108 y 143 HP (110 y 143 CV) respectivamente, y se previene un 1.5 diesel de 89 HP (90 CV). El 1.6 acelera de 0 a 100 en 11.8 segundos y llega hasta los 180 km/h. La aceleración se mejoró comparada a la del modelo anterior en casi 2 segundos, al igual que la velocidad máxima (20 km/h más rápido) y el consumo (1 litro menos por cada 100 kilómetros).
El diseño sigue las leyes del Kinetic Design 2, basándose en el chasis del Ford Fiesta, conocida técnicamente como Plataforma B de Ford. Y de allí mi problema con el aspecto de la camioneta: se tuvo que meter una SUV en el chasis de un compacto, por lo que parece que todo está muy caricaturizado; el capó corto, la enorme y desproporcionada parrilla, el hecho de que sea alta pero poco ancha, etcétera. Lo que intento decir, es que no sería una camioneta tan fea si el chasis fuera un poco más ancho y largo, pero aquí parece que esta puesto todo a la fuerza.
El chasis reducido, además de influir en el exterior, modifica el interior, haciéndolo más angosto en las plazas traseras, es decir, más incómodo para los tres pasajeros que deben ocupar ese lugar. El interior está muy relacionado con el del Fiesta, ya que comparten muchas características, como las salidas del aire acondicionado, volante, tablero instrumental y controles de la consola central, aunque todo con un toque más renovado y futurista. En contraste con el exterior, el interior invita al confort y demuestra el buen gusto de la marca. La única crítica son los asientos, que combinados a una suspensión no muy blanda, son un tanto incómodos y duros, pero nada para alarmarse. 
El precio en latino américa varía entre los U$D 23.000 (la versión más económica, 1.6 L) y los U$D 30.000 (para la 2.0 Titanium, versión mejor equipada).
Sólo una conclusión puedo sacar yo de este vehículo: es demasiado parecido a un sedán para ser llamado SUV. Y hasta Ford hace publicidad con esto, diciendo "Si no veían la rueda (en la tapa del baúl) no asociaban a la EcoSport con una SUV". Si uno lo piensa profundamente, esto es un error, ya que el cliente que quiere una SUV, merece una SUV; en lugar de un auto disfrazado. Por un poco más del precio, se puede comprar una camioneta decente, como Hyundai Tucson, o Honda CRV. Y la Ford, ni siquiera es tan linda.    

sábado, 1 de diciembre de 2012

Agus sobre: Pontiac Aztek

El modelo GT, que sólo le agrega las partes negras de plástico
a la Aztek original.
Pontiac, al ver cómo la mayoría de los usuarios de SUVs nunca llevaban sus vehículos fuera del asfalto, quiso darle a ésta gente propiedades en una SUV que realmente fueran usadas. Se lo apuntó a compradores jóvenes (aunque luego veremos que se lo vendió muy caro para ese target) y se lo promocionó como "Posiblemente el auto más versátil del planeta". El resultado: un fracaso inminente y bastante predecible.
El motor está en el frente, la tracción puede ir al frente o a las cuatro ruedas desde un motor V6 de 3.4 lt. que produce 185 BHP (poco para un vehículo que pesa más de 1.800 kg). Va de 0 a 100 en 9.4 seg, y la velocidad máxima es de 173 km/h. Es limitada electrónicamente, por lo que la velocidad real es más alta (aunque no creo que mucho más alta). Y justo cuando no podían empeorar todo, le pusieron una caja automática que rebaja cuanto se trata de subir una pendiente apenas empinada. 
La revista Time nombró a la Aztek uno de los peores autos de todos los tiempos y una de las peores invenciones de la historia. Una encuesta en el Daily Telegraph la nombró en auto mas feo de todos los tiempos.  Y la lista continúa. Es que el estilo causa tal repulsión que fue lo más criticado del auto. Según un tipo que trabaja en Pontiac, "el auto toma riesgos y no tiene que agradarle a todos", ya que así de malos son los Pontiac. Y tiene razón ese hombre, quienquiera que sea. El auto no toma riesgos, ya es un riesgo en sí mismo y no le agrada a todos. En realidad no le agrada a nadie, salvo algún que otro idiota al que le paguen. Hay tantas cosas mal con este auto que es difícil hasta empezar a describirlo. Las ruedas son muy pequeñas, las partes negras de plástico (sólo en el GT) lo hacen parecer un Off Road (el más feo del mundo), las líneas cuadradas de los laterales me hacen vomitar y me detengo ahora porque sino sigo hasta mañana. 
Dentro del coche no mejora en absoluto. En adición a la pobre calidad a la que los autos americanos nos tienen acostumbrados (que en este auto se ve aumentada), la Aztek tiene muchos materiales diferentes, pero todos son una porquería. Una palanca de cambios fea y justo al lado del posa vasos, así puedes volcar tu copa cuando pones reversa y los botones más feos que vi en mi vida (se pensaron para que el usuario pueda presionarlos vistiendo guantes, pero terminaron siendo botones enormes de caricatura). Para terminar, algún subdesarrollado le puso una agarradera junto a la consola central, sin uso aparente en este planeta.
Al manejarlo no parece una SUV, ya que el centro de gravedad está mucho mas bajo que en los vehículos de este segmento. Por esto, es bastante similar a un sedán de gran tamaño. No es tan difícil de manejar a pesar del leve subviraje; pero el gran peso y la caja automática lo hacen vago, lento y aburrido. 
Se vendió el Aztek a U$D 24.000 el modelo base, un precio por demás elevado para el target de ventas que Pontiac buscaba, los llamados jóvenes de la "Generación X". En el primer año, General Motors (GM) predijo ventas de hasta 75.000 unidades, y necesitaba producir 30.000 solamente para cubrir gastos. En aquel 2001, se vendieron 27.000 unidades, con más de la mitad vendidas a ejecutivos de la misma GM y usadas en las flotas de la companía. Y desde 2003 las ventas comenzaron a bajar terriblemente, hasta vender 69 en el 2007, año que la Aztek fue retirada del mercado (aunque se cuenta en las calles que todavía quedan algunas en los concesionarios). Es decir, a nadie le gustaba el Aztek y nadie lo compró, claro ejemplo de los errores de GM que llevaron a la extinción de Pontiac.
La Aztek no sólo era fea, no sólo era terriblemente lenta y sosa, sino que tiene una distinción única: mató a una automotriz de 84 años.